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LA RESPUESTA SEXUAL MASCULINA

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Introducción

Hace unas semanas publiqué un artículo en el que se abordaba la respuesta sexual femenina. Resulta interesante y además tiene la finalidad del mantenimiento de la salud sexual. Por ello, el conocer cómo es la respuesta sexual masculina creo que también nos ayudará a vivir la sexualidad con satisfacción, que es vivirla con salud. 

Es bien conocido por el aporte investigador los mecanismos que intervienen en la erección del pene. Este proceso anatómico como parte de la respuesta sexual es posible gracias a la intervención de factores de la anatomía, nerviosos, etc. También intervienen estímulos internos y externos, dentro de estos hay que poner en valor un factor que creo que resulta fundamental, me refiero al factor social, dado que va a tener unas características distintas dependiendo de la cultura en la que nos estamos desarrollando. En este artículo vamos a abordar de forma integrativa el ciclo de la respuesta sexual masculina, concluyendo con una reflexión.

Fases de la respuesta sexual en el hombre

Masters y Johnson (Ginecólogo y Sexóloga respectivamente) dividieron la respuesta en estas fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Esta es una respuesta lineal, en la que hay que añadir dos fases más. La primera es la fase del deseo sexual, esta fue una aportación de Kaplan (1974). La segunda es el periodo refractario en el que no es posible los orgasmos, aunque sí otras fases. Vamos a hacer una pequeña descripción de cada una de estas.

Comenzamos con la fase del Deseo Sexual de Kaplan. El deseo sexual se inicia tras evaluar por parte del hombre un estímulo adecuado. Son estímulos anteriores a cualquier contacto genital. Por ello, se pone en valor lo mental en las experiencias sexuales, afirmando que “el cerebro es el principal órgano sexual”. El deseo sexual conecta distintas áreas del cerebro. Por esa razón, se encuentra integrado con la totalidad de las experiencias vitales. En este sentido también se encuentra afectado por ellas. El deseo sexual es vivido con las sensaciones específicas que mueven a la persona a buscar experiencias sexuales o que sea receptivo a ellas. Las sensaciones son producidas por la activación de un sistema neuronal específico del cerebro.

La excitación y las variables que influyen

La excitación como siguiente fase de la respuesta sexual del hombre, siendo esta una respuesta a  distintos estímulos eróticos. Se caracteriza por cambios tanto en los genitales como en otras partes del cuerpo. En la excitación juega un papel importante la cultura, es una de las variables que hay que tener en cuenta. 

Los estímulos visuales tienen una especial relevancia. A unos hombres les puede excitar más una imagen de una mujer totalmente desnuda, a otros les excita más algunas partes concretas del cuerpo de la mujer como son: las nalgas, los genitales o los pechos. En cambio, a otros les puede excitar más una mujer con cierto tipo de ropa. Como se puede apreciar existen diferencias claras con respecto a la excitación de la mujer, ya que a ellas les excita más unas nalgas firmes, un vientre liso o las expresiones de los ojos. 

Los estímulos olfativos juegan un papel importante, aunque sí es cierto que con menor intensidad que en la mujer.  

Lo que se oye tanto antes de compartir una conducta erótica como cuando se comparte influye de manera relevante, sobre todo si lo que se escucha es una admiración hacia él mismo.

El gusto juega un papel principal en la respuesta sexual, en la cultura que nos desarrollamos, el hombre relaciona el gusto con el sexo. Aunque le da menos importancia al beso.

Las fantasías juegan un papel importante. Como ya se apuntó anteriormente, las fantasías van a estar construidas por la experiencia o conjunto de experiencias que haya vivido el hombre. Lo que sí está claro es que son construcciones mentales. Están armadas de significados que son atribuidos a los comportamientos y a las emociones de la respuesta sexual, pueden ser tan fuertes como los estímulos físicos o sensoriales. Los hombres presentan una facilidad mayor que las mujeres a las fantasías espontáneas, las que con mayor frecuencia aparecen son: el reemplazo de la pareja establecida, el ataque sexual y la observación de la actividad sexual. 

Hay que recordar que no todas las fantasías se pueden y/o se quieren materializar, dado que son fantasías y sirven para la excitación sexual. 

Centrándonos ya en la respuesta fisiológica.  La erección del pene es la más evidente,  pero no es la única. La tasa respiratoria y cardíaca aumenta, hay contracciones en el esfínter del recto,  erección en los pezones y un rubor sexual (enrojecimiento en la piel).

La Fase de la Meseta

Esta fase se caracteriza por mantener un alto grado de excitación durante un tiempo. En esta fase no se caracteriza por unos cambios muy significativos como los que se han producido en la fase anterior. Aunque sí hay ciertos cambios, hay un ligero incremento en la circunferencia de la corona del pene, el glande se vuelve más oscuro, los testículos se hinchan de una forma característica, y se elevan más para  acercarse al cuerpo, la superficie trasera queda presionada contra el perineo. Esta fase es más consistente cuanto más se prolongan los juegos eróticos. Aunque si bien es cierto que cuando transcurre poco tiempo entre la excitación y el orgasmo, se suele no considerar satisfactoria. 

La Fase del Orgasmo

El orgasmo es un reflejo que se dispara superando el umbral de excitación. Supone la liberación de la tensión que se ha ido acumulando en las fases anteriores. 

Si describimos el orgasmo en el hombre, este está compuesto de dos subfases: la fase de emisión y la de la eyaculación. La fase de emisión consiste en el desplazamiento de los tres componentes del semen: los espermatozoides, el líquido prostático y el líquido seminal. Esto ocurre por las contracciones involuntarias de las estructuras que los producen, los testículos, el epidídimo, las vesículas seminales y la próstata. Estas contracciones previas son producidas de forma refleja a consecuencia de la alta excitación sexual, tienen como fin colocar el semen en la parte posterior de la uretra. La fase de eyaculación produce el disparo de potentes contracciones de los músculos perineales que se sitúan en la base del pene. Estas contracciones rítmicas y de mucha intensidad impulsan el semen hacia el exterior. Es lo que se identifica también como sensación de orgasmo.

La resolución y el período refractario

La resolución es una vuelta a la normalidad del organismo. Podríamos decir que es revertir las alteraciones que se han producido por la activación y los cambios psicosomáticos de las fases que hemos descrito anteriormente. 

Como parte de esta resolución, en el hombre hay que incluir un tiempo en el que no puede haber orgasmos, aunque pueden mantener una erección parcial o completa. Este tiempo se denomina período refractario. Este período es más corto en hombres jóvenes, se va alargando con unos tiempos mucho mayores en hombres con más de 50 años. Además, hay que incluir una variable que es el estado físico, ya que va a tener repercusiones directas en el período refractario. Asimismo, estos tiempos se pueden acortar si no ha habido eyaculación en los días anteriores. En caso de haber eyaculado una o más veces en las últimas 24 horas, el período refractario puede alargarse. El período refractario puede llegar a ser muy corto, puede durar unos minutos, lo más habitual es que se encuentre en una horquilla de unos 30 minutos a varias horas. Para hombres de más edad el periodo refractario puede llegar a durar un día o más tiempo. 

Influencia de las hormonas en la respuesta sexual masculina

No nos podemos olvidar que, sin unos niveles adecuados de hormonas, la respuesta sexual masculina no se puede producir. Aquí vamos a hacer una pequeña mención a los tipos de hormonas que ayudan a producir la respuesta sexual. La hormona que más le pueda sonar al lector o lectora es la  testosterona. Esta hormona tiene una gran influencia en el deseo sexual. Está comprobado que, ante unos bajos niveles de esta hormona, la conducta sexual decrece. Por ello, el uso de la testosterona sintética aumenta esta conducta. No es la única hormona implicada en la respuesta sexual. La prolactina también interviene en esta respuesta. Lo que ocurre con esta hormona es que a altos niveles disminuye el deseo sexual. La hormona del crecimiento se encuentra relacionada con el proceso de erección del pene. La oxitocina parece ser que también juega su papel en el proceso de erección, dado que existen unos niveles altos al inicio de la erección. 

Influencia de la personalidad en la respuesta sexual

Como ya hemos descrito en los primeros párrafos de este artículo, la activación sexual externa se produce a través de los sentidos. Esta activación va también a depender de variables psicológicas como son la personalidad y la capacidad imaginativa del hombre  (las fantasías). En este sentido podemos definir un continuo que va desde la erotofobia a la erotofilia. Responder a los estímulos sexuales desde lo negativo hasta lo positivo. 

Por ello, los hombres que son más autoritarios, y los que tienen altos sentimientos de culpa  suelen ser más erotofóbicos. 

Los hombres que presentan altos niveles de ansiedad anticipatoria, inseguridad, tendencia acentuada a la rumiación y a la preocupación les va a resultar más difícil la excitabilidad. En cambio, las personas que presentan una mejor regulación emocional y unos altos niveles de extraversión (personas que se interesan por la gente, son más sociables, etc.), les resultará más fácil la excitabilidad. 

Las personas cuya tendencia es la erotofilia responden con emociones más positivas ante estímulos sexuales, muestran mayor disposición al disfrute de las sensaciones y estímulos sexuales. Por el contrario, las personas cuya tendencia se aproxima más a la erotofobia responden con emociones más negativas ante los estímulos sexuales. Este tipo de respuesta es aprendida y consolidada durante los primeros años con las prácticas autoeróticas (masturbación). En este sentido una mayor facilidad para generar fantasías, tener un mayor número de parejas sexuales y también un mayor grado de bienestar sobre la sexualidad, son indicadores de un mayor nivel de satisfacción sexual. 

Por otro lado, las personas con altos sentimientos de culpa sexual son proclives a tener una menor experiencia sexual, y un menor interés erótico, esto los lleva a generar menos fantasías eróticas. Por ello, estas personas tienden a no admitir las experiencias sexuales, dado que su actitud no se lo permite. Consecuentemente, piensan que la experiencia sexual es cosa de otras personas, no de ellas mismas. En cambio, podríamos pensar que las personas que tienen una actitud positiva hacia su sexualidad admiten de forma más adaptativa su motivación sexual. Esta actitud puede desencadenar un mayor interés por la salud sexual, tendiendo a no realizar conductas sexuales de riesgo para la salud.

Reflexionando sobre lo escrito

A estas alturas el lector o lectora se habrá dado cuenta de que una parte de la respuesta sexual masculina se encuentra depositada en procesos físicos y otra en las conductas y las actitudes de la persona. 

Cuando la persona tiene una respuesta sexual que considera satisfactoria, la persona está viviendo su sexualidad y su erótica desde un punto de vista que podríamos calificar como pleno.

En cambio, cuando la persona percibe que estos procesos no se desarrollan de forma satisfactoria para él, es cuando comienzan a saltar las alarmas. A partir de ese momento las personas pueden tomar dos caminos. Por un lado, el no afrontamiento, en este sentido la persona puede comenzar a vivir su erótica con un malestar. Por otro lado, se puede afrontar este problema desde la perspectiva de buscar una solución. Al optar por este camino, la persona comienza un proceso que le puede permitir vivir o volver a vivir su sexualidad y su erótica de forma satisfactoria. 

El primer paso que sería recomendable dar es ponernos en manos de un  profesional. A partir de ahí, se tiene que evaluar si el problema que presenta la persona es un problema físico o emocional o ambos.  

Por ello,  habrá que determinar qué parte o partes del ciclo de la  respuesta sexual se encuentran afectadas. Habrá que encontrar la alteración en el tipo de respuesta de cualquiera de ellas (deseo, excitación, meseta, orgasmo y/o resolución). Por otro lado, podemos encontrarnos con un problema  en el tiempo en el funcionamiento sexual. En este sentido, existe un desarrollo de las distintas fases de la respuesta sexual masculina, el problema que se presenta es que tiene una alteración en el tiempo de funcionamiento que se encuentra relacionado con alguna de las fases. Este se puede dividir en un tiempo excesivamente rápido o lento.  

En resumen, aunque hemos metido la variable tiempo dentro de los problemas que se nos pueden presentar en la respuesta sexual. No sería deseable olvidar que  las conductas eróticas tienen que ser satisfactorias. Por consiguiente, la variable tiempo presenta un valor menor. Consecuentemente, si la experiencia se califica como satisfactoria quedará así almacenada en el recuerdo, con lo que da pie a repetir los encuentros, y vivir nuestra sexualidad y nuestra erótica de un modo pleno.  

Si nos fijamos un final concreto, puede que este no sea tan satisfactorio, esto puede poner trabas a la hora de calificar las interacciones como positivas. Además, hay que ser egoísta en la sexualidad, este egoísmo positivo hace que nos hagamos responsables de nuestro disfrute, comunicando en cada momento lo que anhelamos o deseamos. Por lo tanto, tendremos un gozo mayor, y si estamos compartiendo nuestra erótica, haremos gozar más a la persona o personas con las que la compartimos.

Por último, hay que tener presente que el órgano sexual más grande que tenemos todas las personas es la piel de nuestro cuerpo. El focalizar toda nuestra atención en los genitales como únicas fuentes de satisfacción, nos puede proporcionar frustración en un momento dado, y sin que se tenga comprometida la salud. Los genitales pueden y van a fallar en algún momento de nuestro ciclo vital, no ya porque la persona tenga una edad concreta, más bien por causas puntuales y pasajeras. En este sentido sería recomendable que en los encuentros eróticos, tanto en los que estamos a solas, como en los que compartimos con otra y otras personas esté presente y extendida en el tiempo la piel de todo el cuerpo. Además, como ya apunté anteriormente sin un fin concreto, mejor dicho, con el fin de la satisfacción plena.

Bibliografía

Blanca, G. T. (2004). La respuesta sexual humana Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. GdT Atención a las Mujeres FYC. CS El Soto. Móstoles. Madrid.

Santamaría, F. C. (2010). Manual de sexología y terapia sexual. Editorial Síntesis.Zapiain, J. G. (2014). Psicología de la sexualidad. Alianza Editorial.

Zapiain, J. G. (2014). Psicología de la sexualidad. Alianza Editorial.

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