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La desesperanza, cómo nos afecta a nuestra sexualidad

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En estos tiempos de pandemia, los acontecimientos estresantes se sitúan en un primer plano.

El comienzo de esta situación la situamos en el mes de marzo, cuando el gobierno decreta en todo el territorio nacional el estado de alarma.

El objetivo era reducir la expansión del COVID-19, así como también reducir la emergencia sanitaria.

Este estado de alarma nos confinaba de forma obligatoria. El confinamiento nos impone unas condiciones de distanciamiento social, ya que las personas solo se podían relacionar con sus convivientes, limitando de forma tajante la libertad de circulación.

Además, se suspendieron las actividades económicas y educativas, salvo las de primera necesidad, como comprar alimentos, medicamentos o asistir a los centros sanitarios y laborales.

El confinamiento es una situación poco o nada favorable, hace que las personas puedan padecer un elevado estrés psicosocial, pudiendo ser más negativo que los sucesos vitales normativos (el nacimiento de un hijo o contraer matrimonio).

Por ello, aspectos como la ambigüedad de las situaciones y el no saber y poder controlar la amenaza del coronavirus, su invisibilidad, la letalidad que presenta, entre otros aspectos, pueden generar por sí mismos alteraciones psicológicas. Concretamente, las que se relacionan con la percepción de amenaza a la propia salud personal, y también a la de nuestros seres queridos.

Además, existían miedos y preocupaciones de que nuestro sistema sanitario podía colapsar, esto se suma a los problemas laborales y a la pérdida de ingresos en algunos casos.

La expansión del virus a nivel mundial, trae unas consecuencias económicas y sociales desconocidas.

Por ello, todos estos acontecimientos estresantes y de incertidumbre, pueden desembocar en desesperanza.

Podríamos definir la desesperanza como un conjunto de pensamientos negativos que se prolongan en el tiempo. Las personas esperan unas consecuencias negativas y presienten un futuro desastroso, también tienen la sensación de que la situación actual tiene poca probabilidad de cambio.

Existen ingredientes que pueden anticipar que las personas puedan padecer desesperanza. Entre ellos, se encuentra el estar desempleado, el no tener una buena salud entre otros.

Además, la desesperanza se encuentra asociada al aumento de la angustia y mayor malestar psicológico.  De ahí, una persona que sufra sentimientos de desesperanza, y que experimente situaciones vitales desfavorables, puede dar un mayor grado de consecuencias negativas a tales situaciones.

Por ello, puede tener un mayor riesgo de sufrir problemas del estado de ánimo.

Por otro lado, la sexualidad es importante en las relaciones interpersonales, también contribuye a la salud y al bienestar de las personas. Concretamente, el deseo sexual es un componente importante de nuestra erótica (sexualidad).

El deseo sexual se encuentra mediado por una activación neurofisiológica, unos pensamientos y emociones, así como también de estímulos sexuales tanto internos como externos.

Los estados de ánimo negativos (ansiedad y depresión), tienen una gran influencia en el deseo sexual, provocando sensaciones negativas de malestar e insatisfacción sexual. Concretamente, la ansiedad actúa como un mecanismo que interfiere en el sistema nervioso autónomo, evitando la excitación fisiológica (genital) de la persona.

Además, las personas presentan sentimientos y pensamientos negativos y poco o nada realistas. Estos pensamientos y sentimientos chocan frontalmente con los pensamientos y sentimientos positivos y relajantes que activan el deseo sexual.

Por otro lado, la depresión presenta síntomas que afectan a la persona, dado el alto grado de sufrimiento psicológico que padece. La depresión se encuentra caracterizada por un estado de ánimo decaído, una disminución para experimentar placer, entre otras. Lo que le ocasiona a las personas que la padecen repercusiones en su calidad de vida, en la interacción social y ocupacional.

Además, la depresión presenta una disminución del deseo sexual, pudiendo ser este un indicador de un estado depresivo, dado que puede aparecer como uno de los primeros síntomas.

Todo lo que se ha descrito en los párrafos anteriores, pone encima de la mesa una problemática que puede estar afectando al desarrollo de nuestro proyecto vital, cada uno de nosotros y nosotras tenemos uno en marcha.

Las personas con el paso del tiempo vamos tejiendo una red social, y también en algunos casos una red familiar. Somos seres que mantenemos relaciones de interdependencia. Puesto que compartimos con otras personas emociones, tiempo, entre otras cosas.

Por ello, dentro del proyecto vital desarrollamos muchos roles. Puede que alguno no se encuentre afectado, pero otro u otros sí. Nuestro equilibrio emocional se encuentra mediado por tener las áreas de nuestra vida engranadas. Es más, diría, tener una armonía emocional. Al contrario, nuestros problemas pueden crecer, acarreándonos consecuencias negativas en áreas de nuestra vida.

Si somos conscientes de que algo no funciona como nos gustaría o bien que ha dejado de funcionar sin que alcancemos la causa, tenemos algo muy potente, el poder del cambio y la adaptación.

¿Qué nos impide ponerlo en marcha y ganar bienestar?

Bibliografía consultada:

Bravo, C. S., Meléndez, J. C., Almaraz, C. H., Espíndola, J. G. H., y García, A. C. L. (2008). Las distintas disfunciones sexuales masculinas y su relación con la ansiedad y la depresión. Perinatología y Reproducción Humana22(3), 184-194.

Faus-Bertomeu, A., y Gómez-Redondo, R. (2017). Determinantes socioculturales del deseo sexual femenino: Sociocultural Determinants of Female Sexual Desire. Reis: Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 61-78.

Ortega, V., y Zubeidat, I. (2004). Evaluación de algunos factores determinantes del deseo sexual: estado emocional, actitudes sexuales y fantasías sexuales. Análisis y modificación de conducta30(129), 105-130.

Parada-Fernández, P., Herrero-Fernández, D.,Oliva-Macías, M., y  Rohwer, H. (2020). Acontecimientos vitales estresantes y desesperanza en adultos: el papel mediador de la mentalización y la desregulación emocional. Revista Brasileña de Psiquiatría. DOI: 10.1590 / 1516-4446-2020-106.

Sandín, B., Valiente, R. M., García-Escalera, J., y Chorot, P. (2020). Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19: Efectos negativos y positivos en población española asociados al periodo de confinamiento nacional. Revista de Psicopatologia y Psicologia Clinica25(1).

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Paloma

    Si, la desesperanza se va notando cada día más, la gente está más irascible, triste y cansada porque no se ve el final de la pandemia y la incertidumbre por las consecuencias, sobre todo económicas,que vendrán después. ¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor?

    1. Fran Nistal

      Hola Paloma,
      Muchas gracias por dejar tu comentario.
      Es verdad que ya casi llevamos un año de pandemia, esto ha ocasionado muchos cambios en nuestras vidas. Repercutiendo en nuestro estado de ánimo. Sería bueno que distinguiéramos de lo que podemos tener control y de lo que no.
      Los medios de comunicación nos están bombardeando con los datos de la pandemia, esto nos causa malestar y cansancio. Pero tenemos el control de recibir más o menos información. Podemos establecer un límite.
      El miedo al contagio existe, lo que puedo hacer es una interpretación de ese miedo. Tenemos que ser conscientes de que no tenemos un blindaje total. Por ello, podemos interpretar este miedo como una alerta, para poner en marcha medidas como: el lavado de manos más a menudo e ir con la mascarilla bien puesta.
      El final de la pandemia está más cerca, ya que tenemos la vacuna, es verdad que falta un tiempo, pero este cada vez es más corto.
      La incertidumbre económica está ahí, como ciudadanos no tenemos el control. Desconozco cuál es tú situación personal, pero si no estás trabajando, te diría que este es un tiempo para ampliar o adquirir conocimientos. Esto nos va a proporcionar una posición más ventajosa cuando el horizonte económico se vaya aclarando.
      Espero haberte ayudado.
      Un Saludo.

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